IGA, el padre del Metroidvania

Uno de los géneros que más fuerza tienen ahora mismo entre el mundo «indie» es el Metroidvania. Si no lo conoces, el Metroidvania es un subgénero de los juegos de aventura cuyo nombre, como puedes imaginar, procede de la «suma» de los juegos Metroid y Castlevania (concretamente, Castlevania: Symphony of the Night).

Lo que convierte un Metroidvania en un Metroidvania es su level design. Normalmente, el mundo de un juego de este subgénero es un mundo enorme a explorar, completamente interconectado, pero que tiene bloqueado el avance entre diversos puntos por la necesidad de que el jugador adquiera alguna técnica u objeto. Cuando las obtiene puede desbloquear nuevas partes, que pueden o no requerir la navegación por lugares previamente explorados que tenían alguna zona bloqueada.

En 1992, recién graduado de la Universidad, Koji Igarashi estaba trabajando en Konami, en un «dating game» llamado «Tokimeki Memorial», que pasó sin pena ni gloria. Su novia estaba trabajando también en Konami, en el Castlevania: Rondo of Blood para PSP y a causa de eso pidió un traslado para poder trabajar en los siguientes Castlevania y, tras varios proyectos fallidos, acabó de subdirector de proyecto para el «Castlevania: Symphony of the Night», juego que se toma como base junto al Super Metroid para definir a los Metroidvania.

A partir de entonces, ya como productor y hasta su salida de Konami en 2014, IGA – como se llamaba a sí mismo – se centró en desarrollar diferentes versiones de Castlevania, aunque ninguna alcanzó la fama de aquel Symphony of the Night. Tras irse de Konami, ha estado centrado en el desarrollo de Bloodstained: Ritual of the Night, como él lo ha llamado, su propia «resurrección» y que ha sufrido varios retrasos por el camino. El juego debería salir durante 2019.

Iga es bastante activo en redes sociales y entrevistas y uno de las ideas más curiosas que arrojó es que el desarrollador del juego debe ser capaz de derrotar a un jefe final programado por él mismo sin recibir daño. Si no lo consigue es que el jefe final no está bien balanceado. Una idea curiosa del padre de los Metroidvania pero que, sin duda, es interesante y contrasta con otros «gurús» que han llegado a decir que son incapaces de completar sus propios juegos. Desde Super Metroid y Castlevania: Symphony of the Night tenemos miles de ejemplos del subgénero, especialmente en el campo indie: el gran Hollow Knight, Ori and the Blind Forest, Cave Story, Apotheon, Ikachan, Monsterboy… Todos ellos grandes ejemplos de los Metroidvania o, como algunos llaman debido a Igarashi, Igavania.

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