La Deconstrucción en la arquitectura: Frank Gehry

Cuando en octubre de 1997 se inauguró el Museo Guggenheim en Bilbao, las reacciones entre la gente fueron muy «a la española»: es que no pega nada ahí, es que parece una lata de espárragos, es que se va a echar a perder en seguda, es que parece una fábrica de quesos… 20 años después, el Guggenheim se ha convertido en un símbolo de la capital vizcaína y de su renovación y apertura al mundo. Ha aparecido en infinidad de películas (la primera «El mundo nunca es suficiente», de James Bond), novelas, fotografías…

El arquitecto de tan, como mínimo, curiosa obra es el canadiense Frank Gehry. Muy criticado al principio, con el tiempo ha sido reconocido internacionalmente por las formas de sus edificaciones y lo novedoso de los materiales utilizados y se le considera el máximo exponente del deconstructivismo, un estilo marcado especialmente por el uso de formas no rectas, la fragmentación de los edificios y el caos controlado, dando un efecto de distorsión de los elementos estructurales de la arquitectura. Un ejemplo de esta arquitectura fuera del propio Frank Gehry es el monumento a los judíos asesinados que existe actualmente en Berlín, que da al visitante una sensación de ahogo, de intranquilidad, de confusión con la que los autores, Eisenman y Happold, querían transmitir las sensaciones que podía experimentar una víctima del Holocausto en un campo de concentración.

En cuanto a Frank Gehry, además de a la arquitectura también se dedica al interiorismo. Destaca, por ejemplo, su colección de mobiliario hecho con cartón.

En cuanto a la arquitectura, muchas ciudades en el mundo pueden disfrutar de la obra de Frank Gehry. Uno de los ejemplos es Praga con su Dancing House, que simbolizan una pareja de bailarines (que los ciudadanos de la capital checa conocen como Ginger y Fred) danzando al son de la música.

Un ejemplo más reciente y de connotaciones similares al Guggenheim de Bilbao es la Clínica de Salud Mental Lou Ruvo, en Las Vegas, construido en 2010, con un aspecto orgánico como si el sol de Nevada hubiese fundido el edificio.

O el edificio Dr Chau Chak Wing de la Universidad de Sydney, en la ciudad australiana, donde Gehry crea una deslizante mezcla entre el ladrillo y el vidrio, basándose también en la famosa Ayers Rock australiana. De hecho, Gehry está también diseñando el nuevo campus de Facebook, futurista y espectacular.

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