El proyecto Skopje 2014

Macedonia, además de un postre de frutas, es un país nacido de la descomposición de la antigua República Federal de Yugoslavia. O bueno, algo así, dado que Grecia se niega a aceptar el nombre de "Macedonia" oficialmente, así que hay discusiones sobre ello: recientemente ambos gobiernos han pactado como nombre para el país "República de Macedonia del Norte" y hasta hoy el nombre oficial es "Former Yugoslav Republic of Macedonia" o como también se la conoce, FYROM.

Una de las peculiaridades que tiene Macedonia es la fuerte relación con la cultura macedonia, que, realmente, tiene su origen un poco más al sur, en la frontera con Grecia. El origen étnico de la población de Macedonia, en cambio, no es helénico, sino eslavo (en un 70%) y albanés (en un 25%). Pero aún y así, el pueblo macedonio se considera a sí mismo heredero de Alejandro Magno, la figura más importante de la historia griega... y macedonia. Y esto, a los griegos no les gusta nada.



Para completar esta asunción de la cultura macedonia, la capital del país, Skopje, ha realizado en los últimos años una remodelación muy profunda de su centro histórico. Destruido el centro por un terremoto en 1963, la ciudad fue reconstruida en un estilo entre brutalista y modernista que no gustó a mucha gente y que le hizo ganarse a la ciudad el calificativo de "capital fea y gris". Con el controversial proyecto conocido como Skopje 2014, el gobierno ha pretendido quitarse de encima esa mácula y, a la vez, hacer honor a sus también controvertidas raíces. La oposición lo considera un crimen y una horterada, y el oficialismo lo considera una resurrección de la ciudad. La principal encargada de las esculturas, Valentina Stefanovska, considera que han conseguido llenar un espacio que anteriormente estaba muy vacío, y asegura que la gente ahora la felicita por la calle.



Con el proyecto, que según el gobierno ha conllevado un gasto de 200 millones de euros (ante un original de 80 y llegando a los 1000 millones según la oposición) y ha convertido los alrededores del río Vardar, el centro de la ciudad de Skopje, en un sinfín de museos, teatros, edificios gubernamentales... todos ellos en un estilo neoclásico-barroco que sin duda contrasta con el brutalismo previo y que aún domina los alrededores del centro.

Pero si algo llama la atención son las estatuas. Estatuas por todas partes. El Arts Bridge, que comunica la plaza de Macedonia con el teatro nacional, tiene no menos de 29 estatuas de bronce de personalidades varias macedonias. Y en la Plaza de Macedonia tenemos la “estatua del guerrero a caballo”. Todo el mundo sabe y entiende que se trata de Alejandro Magno, pero para no ofender a nadie, los macedonios te dirán que es un “guerrero a caballo” y punto. Una estatua gigantesca, casi gargantuesca, rodeada de fuentes, leones, e incluso música, en el centro mismo de la plaza más importante del país.



Y muy cerca, la estatua del “valeroso guerrero”, que no es otro que Filipo de Macedonia, pero que tampoco nombran por no enfadar a nadie. Sin duda, el efecto es como mínimo curioso al verlo: a algunos les gusta y otro los odian, pero es imposible dejar a nadie indiferente.

Una manera de crear una identidad nacional previamente inexistente (pues Macedonia solo era un estado más en Yugoslavia) mediante la arquitectura y el urbanismo. Los macedonios, por primera vez en su historia, son los que están poniendo su propio sello a su capital. Otras ciudades han tenido que reconstruirse – famoso es el caso de Dresden, reconstruida casi desde sus escombros tras su destrucción por el bombardeo aliado en la Segunda Guerra Mundial – pero el caso de Skopje es un pasito más allá: creamos un relato nacional a partir de nuestra capital.



¿Qué opinas del cambio de Skopje? ¿Te parece bonito o es un crimen? Coméntanoslo en nuestro Facebook y, si te interesan estos temas, échale un ojo a nuestro curso de infoarquitectura – ¡quizá eres la próxima Valentina Stefanovska en tu ciudad!

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